jueves, 31 de diciembre de 2015

Estreno: 'Macbeth'.


Estreno: 25 de Diciembre de 2015
Director: Justin Kurzel
Guión: Jacob Koskoff, Michael Lesslie, Todd Louiso
Reparto: Michael Fassbender, Elizabeth Debicki, Marion Cotillard, David Thewlis, Sean Harris, Jack Reynor, Paddy Considine, Rebecca Benson, David Hayman, Daniel Westwood, Maurice Roëves, Lynn Kennedy, Ross Anderson, Charlotte Dunnico, Hilton McRae.
Página web oficial: http://www.macbeth-movie.com

Bien hallados aquellos interesados en los estrenos cinematográficos dentro del género fantástico. Una vez que se vuelve a empezar, parece que resulta más sencillo continuar. Ya veremos cuánto dura esta racha de publicaciones. De momento, aquí les deleito con otra reflexión sobre un estreno de hace pocos días; la versión de ‘Macbeth’ dirigida por el australiano Justin Kurzel, en una coproducción inglesa, francesa y estadounidense (ahí es nada).

Como todos saben –y si no, imaginen mi prepotente dedo índice señalando su entrecejo de forma conminatoria, con el ánimo de causar agravio– ‘Macbeth’ es una tragedia escrita por William Shakespeare a principios del siglo XVII. Título ineludible en la literatura universal, como todo el trabajo del dramaturgo inglés. Imaginen –de la misma manera– mi dedo índice instándoles a leer cuanto antes la estupenda y grandiosa obra de Shakespeare; o mejor aún, acudan al teatro a ver representado el genio del autor isabelino. A partir del 18 de febrero de 2016, la Compañía Nacional de Teatro Clásico estrenará una versión de Miguel del Arco sobre el Hamlet de Shakespeare, en el Teatro de la Comedia (calle del Príncipe nº 14 en Madrid). Avisados quedan, yo ya tengo mi entrada.


El argumento de Macbeth ha sido llevado a la gran pantalla en múltiples ocasiones; por citar solo algunos ejemplos, nombraré las versiones de Orson Welles dirigiendo y protagonizando ‘Macbeth’ (1948), Akira Kurosawa que escribió ‘Trono de sangre’ (1957) y Roman Polanski en ‘Macbeth’ (1971). Cabría preguntarse entonces: ¿es necesaria otra revisión del clásico? En mi opinión, una versión fiel al texto original siempre es bienvenida y, tal y como se puede ver en los avances e imágenes promocionales, parece ser que esa premisa se da en esta nueva adaptación. A la par que se concreta en escenas de batallas épicas y un cierto uso de la cámara lenta y la cámara rápida para otorgar mayor dramatismo a las secuencias.

La acción se sitúa en la escocia medieval, tal y como la presentó Shakespeare en su obra, relatando una trama de traiciones y ascensos al trono (“Salve a ti que serás rey”), arrogancia y soberbia, venganza y asesinatos, alucinaciones y remordimientos, auge y caída; en suma, tragedia en su más cruda forma. Ahora bien, no podemos obviar un elemento trascendental de esta historia –el que enlaza con la temática de este blog–, como es la incidencia de un mundo fantástico, casi mejor fantasmagórico y tenebroso, que predomina en la obra escrita por Shakespeare, y que tiene pinta de que han sabido preservar o trasladar al formato audiovisual con bastante éxito. Se intuye un trabajo de fotografía que otorga una atmosfera irreal y espectral al producto. En efecto, brujas, fantasmas y profecías recorren la trama original, lo que desencadena el inicio, desarrollo y conclusión de la obra, aparte de una buena dosis de locura por parte del protagonista y una, no menos importante, influencia de Lady Macbeth en las decisiones y consecuencias ulteriores de la tragedia.


Ahí tenemos a un Macbeth –personaje principal que en la película es interpretado por Michael Fassbender– que en su evolución como personaje va transformándose de fiel vasallo a traidor, en una ambiciosa búsqueda de gloria; pero al final, el poder que alcanza le hace desgraciado, puesto que se arrepiente de sus actos. Por otro lado está Lady Macbeth –encarnada en esta película por Marion Cotillard–, un personaje que seduce con su lenguaje, con su capacidad retórica. Cómo olvidar ese momento de la escena V del acto I en obra de Shakespeare, en el que, invocando a los demonios, Lady Macbeth pregona: “¡Que se adense mi sangre, / que se bloqueen todas las puertas al remordimiento! / ¡Que no vengan a mí contritos sentimientos naturales / a perturbar mi propósito cruel, o a poner tregua / a su realización! ¡Venid hasta mis pechos de mujer / y trasformar mi leche en hiel, espíritus de muerte / que por doquiera estáis –esencias invisibles– al acecho / de que Naturaleza se destruya!”. Simplemente terrorífico. Esperemos que la película sepa retratar estos dos grandes personajes.

Como vemos, el reparto es de lo mejorcito, con dos figuras señeras dentro del panorama del cine actual. Cotillard es una magnífica actriz, oscarizada por su papel en ‘La vida en rosa’ (2007), aparte de ganar multitud de otros premios. Fassbender se atreve con todo, nominado al óscar por su trabajo en ‘12 años de esclavitud’ (2013). En la actualidad, ambos están rodando una adaptación del videojuego Assassin's Creed, que tiene prevista su fecha de estreno para finales del año 2016.


En suma, esta nueva versión de Macbeth es una película que se vislumbra con tintes épicos y fantásticos, sin renunciar a cierto realismo, interpretada por grandes actores y basada en una de las tragedias más famosas de todos los tiempos y –al menos en apariencia– sin alejarse demasiado del texto original. No queda más que acercarse al cine y ver “avanzar” al bosque de Birnam, para desesperación de Macbeth.


Para las citas textuales he utilizado: SHAKESPEARE, W.: Macbeth. Madrid. Alianza Editorial, 2000.
Fotografías promocionales de JoBlo.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Estreno: ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’.


Estreno: 18 de Diciembre de 2015
Director: J.J. Abrams
Guión: Lawrence Kasdan, J.J. Abrams
Reparto: Harrison Ford, Mark Hamill, Domhnall Gleeson, Carrie Fisher, Andy Serkis, Adam Driver, Oscar Isaac, Daisy Ridley, Peter Mayhew, John Boyega, Max von Sydow, Kenny Baker, Anthony Daniels
Página web oficial: http://www.starwars.com/

Saludos cordiales, lectores de ‘El Cronista’. Sé que desde hace dos años, más o menos, este blog ha estado inactivo y, además, nunca pensé que lo retomaría jamás; pero recientes acontecimientos me llaman a publicar, al menos, una nueva entrada. El evento al que aludo es el estreno de la película ‘Star Wars: El Despertar de la Fuerza’, en donde parece que estén llamando a la nostalgia de aquellos que nos criamos viendo a las astronaves Ala-X de la Alianza Rebelde, luchar contra los Cazas TIE del Imperio Galáctico y, asimismo, disfrutar con las piruetas imposibles de un carguero corelliano modificado por contrabandistas “en una galaxia muy, muy lejana...” Que me siento aludido, vamos.

He de confesar que no me apasiona demasiado esta nueva trilogía de la “Guerra de las Galaxias” (el nombre por el que siempre lo conocí cuando era niño), y más teniendo en cuenta que se planean una serie de películas derivadas que me desalientan; una sobre los espías que robaron los planos de la Estrella de la Muerte, otra sobre la vida de un juvenil Han solo y unas más sobre el caza-recompensas Boba Fett. Bien es cierto que me impresiona el universo creado por George Lucas y que la trilogía primigenia fue un hito en la historia del cine, tanto en el género de fantasía como, en general, en la industria cinematográfica (recordemos el enorme merchandising generado). De igual modo, hay que destacar que el proyecto original de Lucas incluía una historia compleja que se tasó en nueve películas, lo que se ve confirmado por la trilogía anterior, que cuenta los pormenores de las Guerras Clon y esta nueva trilogía que comienza ahora. 


Pareciera entonces que los antiguos seguidores de la saga deberían estar de enhorabuena, porque se cumplen las expectativas, a pesar de algunos malos tragos con los Episodios I, II y III, que dejaron un sabor agridulce y la sensación de que la saga galáctica no iba a continuar. Ahora bien, las nuevas caras visibles de la producción de Star Wars, el director de cine J.J. Abrams y la productora Kathleen Kennedy, han desestimado las ideas de Lucas para esta nueva trilogía, lo que nos deja en una completa incertidumbre sobre cuál va a ser el tratamiento de este producto. Por mucho que se considere que Abrams ha resucitado el universo de Star Trek, lo cierto es que ha malogrado un producto de verdadera ciencia ficción, a favor del espectáculo y menoscabando la reflexión prospectiva. Si bien Star Wars es diferente, puesto que es más fantasía, pero aun así, según la Ley de Murphy, irá mal. Recuerden la película ‘Super 8’, que pretendía recuperar el cine de fantasía y aventuras de los ochenta y que resultó fallido. Lucas vendió su productora –LucasFilm– a Disney y finalmente se desentendió de su propia creación, después de decepcionar a bastantes con las precuelas antedichas; pero al menos podíamos tener presente que la idea original podía llegar a culminarse. No va a ser así. El universo de Star Wars ha superado a su creador y se ha convertido en un patrimonio más amplio, así que sólo queda resignarse y esperar que no se maltrate demasiado la historia original.

De ahí mi pesimismo, además de por alejarme de la magia de las películas originales, por una situación puramente fisiológica: me he hecho mayor. Puedo recordar con cariño la trilogía original –desde los ojos de la niñez gracias al VHS– y con mal sabor de boca la trilogía de los “episodios” –vista en la adolescencia–, y por eso la campaña publicitaria de esta nueva película alude a esos sentimientos encontrados, al menos desde mi punto de vista. Saben que las precuelas decepcionaron y que las películas originales son las principales valedoras del universo de Star Wars. De esta forma, podemos ver en los tráiler y avances a un Halcón Milenario surcando de nuevo los cielos (además de atravesar un bosque de coníferas y rebotar contra una superficie nevada… horror de los horrores) y contemplar a variados estafermos, como un talludo Han Solo (Harrison Ford), así como a Leia Organa (Carrie Fisher), Luke Skywalker (Mark Hamill) y un Chewbacca, que por alguna extraña razón me resultan descontextualizados. Puede que por su transformación en personajes secundarios, no lo sé, aunque creo que quizá sea de agradecer.


Así pues, mi teoría es que intentan que aquellos –como yo– que se dejaron seducir por la enorme capacidad de generar fantasía de las películas originales, hagamos un acto de fe y vayamos como locos a comprar las entradas al cine, comamos palomitas y consumamos objetos relacionados con el mundo creado por Lucas. Para ejemplo de lo expuesto véase el mayor uso de decorados reales y menos efectos digitales (el abuso en las precuelas fue desalentador) y la grabación en 35 mm en plena era digital y de la alta definición. En cualquier caso, yo me conformo con hablar del fenómeno en este blog, y ya es una publicidad añadida a un producto que no la necesita.

¿Quién –de entre los amantes acérrimos de Star Wars– no se emociona con la escena en la que Luke Skywalker (un jovencito Hamill) mira en lontananza hacia los dos soles gemelos de Tatooine? Ese irrefrenable deseo de abandonar la granja de humedad familiar y hacer realidad sus sueños de salir de ese desierto yermo, surcando la galaxia en una nave espacial. Pues bien, ya podemos ver una nueva imagen, en los adelantos de la nueva película, que parece remitir a esa memoria (no se trata del planeta donde se crio Luke sino de un tal Jakku, pero en fin), que tanta melancolía supieron plasmar en 1977, pero añadiendo un tono épico, que si falta en las producciones actuales parece que no se pueden llegar a estrenar, nótese la ironía. Se trata de un contraluz con un amenazante escuadrón de cazas TIE, y a continuación podemos ver explosiones masivas a lo Michael Bay, que me dan muy mala espina. Llamadme hombre susceptible y de poca fe.


Por otro lado, se ha sostenido que uno de los rasgos más importantes para el éxito de la trilogía original, fue un reparto con actores relativamente desconocidos en los papeles principales; cosa que en esta nueva película se vuelve a llevar a cabo, eligiendo como protagonistas de la trama a Daisy Ridley (como Rey), John Boyega (convertido en Finn) y Oscar Isaac (dando vida a Poe Dameron, siendo éste un actor bastante más conocido que los dos anteriores). ¿Trio amoroso a lo Leia-Luke-Han? No especulemos con eso. El caso es que hay que reconquistar al público seguidor de la trilogía original, pero contentando al nuevo espectador que demanda personajes juveniles.

¿Otra forma de apelar a la nostalgia que nos embarga al pensar en la trilogía original? Pues bien, han contratado al gran Max von Sydow, continuando la tradición de contar con viejas glorias del cine en papeles secundarios, como se hizo en las precuelas con el magnífico Christopher Lee (interpretando al Conde Dooku) y en las películas originales con el inigualable Alec Guinness (en el papel de Ben ‘Obi-Wan’ Kenobi).


No podemos olvidarnos de un reclamo más, que incide en nuestra memoria de forma apabullante: los ya clásicos droides del universo Star Wars. A parte de volver a ver a la pareja de robots más famosa del cine, R2-D2 y C-3PO, han añadido un nuevo droide astromecánico con forma de pelota, BB-8, que intenta recuperar el estilo y personalidad de R2, pero con una capacidad cinética más sorprendente, e imagino que con más cachivaches.

La música es otro elemento que incide en nuestros buenos recuerdos de las primeras películas, contando en esta nueva producción –una vez más–, con la colaboración del mítico John Williams, galardonado, entre otras muchas partituras, por saber dar ambiente idóneo a esta saga, convirtiendo sus melodías en clásicos de la música del cine.

Y por último, esa máscara carbonizada y destrozada de Darth Vader, el verdadero protagonista de las seis películas anteriores, el eje sobre el que giraba todo el universo de Star Wars. Ese tenebroso y pavoroso villano que ahora, en la nueva película, se ha reorientado hacia un nuevo antagonista –también enmascarado– llamado Kylo Ren (Adam Driver), sobre el que han surgido inusitadas especulaciones que aquí no trataré en profundidad (posible hijo desconocido de Anakyn Skywalker, hijo de Leia y Han, hijo de Luke, o bien, ser el propio Luke Skywalker, entre otros). Curioso parecido el de Vader con Ren, los dos vestidos de negro, con voces estentóreas y armados con sables de luz de color rojo, si bien Ren con un tono más épico al añadirle gavilanes láser y parecer más un montante renacentista que una espada samurái.


En fin, supongo que para desengañarme o para confirmarme en mis sospechas, no queda otra que consumir esta nueva película, cosa que seguramente acabaré haciendo –cómo me cabrea ceder– aunque me pese. Podría terminar esta entrada con un manido “may the Force be with us…” para tratar de conjurar hados favorables, equivocarme y pensar que el guionista Lawrence Kasdan puede repetir el éxito de ‘El Imperio Contrataca’; pero dada mi habitual desconfianza acabaré –como diría el androide de protocolo C-3PO– con un: “¡Oh dear, oh dear!”.

jueves, 23 de enero de 2014

Estreno: "Hércules, el origen de la leyenda".



Estreno: 24 de enero
Director: Renny Harlin
Interpretes: Kellan Lutz, Gaia Weiss, Scott Adkins, Roxanne McKee, Liam Garrigan, Liam McIntyre, Rade Serbedzija, Johnathon Schaech, Luke Newberry, Jukka Hilden, Kenneth Cranham, Mariah Gale, Sarai Givaty, Spencer Wilding, Bashar Rahal.

Sinopsis: "En un intento desesperado por liberar a su pueblo de la opresión de su vengativo esposo, la reina Alcmena dirige sus súplicas hacia los dioses y fruto de sus plegarias nace Hércules, engendrado por Zeus, padre de los dioses y los hombres. Ajeno a su verdadera identidad, Hércules sufre el desprecio del rey Anfitrión, quien favorece siempre a su hijo legítimo Ificles.
El joven Hércules se enamora de la bella Hebe, aunque su historia de amor queda truncada cuando Anfitrión, padre de Hércules, proclama que será Ificles quien contraerá matrimonio con la princesa. Hércules intenta huir con su amada, pero es capturado por la guardia del rey Anfitrión, quien le envía a la guerra. Tras burlar a la muerte, Hércules se embarca con el guerrero Sotiris en una misión para liberar al reino de la tiranía de Anfitrión, recuperar a su amada de las garras de su hermano y ocupar su lugar en el panteón de los héroes griegos."

Este viernes 24 de enero se estrena "Hércules, el origen de la leyenda", que cuenta una historia de este héroe clásico, en una versión libre y alejada -según podemos ver en la sinopsis más arriba- de la mitología griega tradicional. Se puede decir que sigue el ejemplo de los peplum de los años 70, en donde se realizaron multitud de versiones sobre los mitos grecolatinos, siguiendo las mismas pautas narrativas y visuales, generalmente con una baja calidad y presupuestos escasos; utilizando actores con músculos hipertrofiados e inventándose las más peregrinas historias sobre la figura de los héroes mitológicos. En la actualidad, se puede hablar del regreso de ese tipo de cine, si bien, ahora, con la producción estadounidense, la calidad visual se mejora muchísimo, insertando efectos especiales actuales, con las maravillas que se logran en el ámbito digital. Aunque visto algunas imágenes, el resultado es incluso algo chusco.


Se trata, por tanto, de una cinta que sigue la estela de los éxitos en taquilla cosechados por "Gladiator" o "300" (de la cual se va a estrenar una secuela este año: "300: El Origen de un Imperio") además de recoger también el testigo la serie de televisión "Spartacus: Sangre y Arena". En esta ocasión recogiendo a varios personajes de la mitología, como ya han hecho en producciones como el remake de "Furia de Titanes (2010)" o la película "Immortals", entre otras, que también imitan a las películas antedichas. Es decir, espectacularidad en los combates, cámara lenta hasta hacerlo tedioso, repitiendo todos los trucos vistos hasta la saciedad en el cine actual de acción, sin aportar además, un guión complejo que compense. En "Gladiator" teníamos una historia original que estaba bien enlaza y era entretenida. En "300" resultó espectacular su apuesta visual, queriendo imitar las imágenes del cómic en el que se basaba. Ambas cintas tergiversaban la historia antigua, pero al menos tenían algún punto a su favor, que las convertían en producciones interesantes. Aunque puede deberse al hecho de haber sido las primeras que aportaron algo novedoso al cine, mala suerte para las imitaciones. "Hercules: El origen..." no parece que vaya a proporcionar nada nuevo, es más, su objetivo es explotar lo conocido, aquello que otras abrieron al público. Este tipo de producciones lo machacan con su repetición intensiva, en busca de obtener el mismo éxito, y por supuesto, sin aportar nada nuevo, sin arriesgar. La imitación denota falta de originalidad, y muchas ganas de hacer dinero fácil.

Por otro lado, respecto al uso del Hércules como protagonista, pero sin adaptar ninguno de los mitos por el que se le conoce, parece una estrategia que busca el reconocimiento popular del nombre, y así atraer al público a las salas. En ningún momento se desea contar la historia del Hércules de la mitología, sólo utilizar su nombre como reclamo -como ya hicieran con serie de televisión "Hercules (1995)"-, y con la excusa, realizar una cinta en donde meter todos los elementos archiconocidos de efectos especiales modernos, que tanto atraen al público objetivo de estas producciones.
Para los amantes del buen cine (cine con un guión bien preparado y diálogos con sustancia) resulta tedioso ver una sucesión de escenas a cámara lenta a la Zack Snyder, con gente mostrando músculo y dando tajos terribles, mientras saltan litros de sangre por doquier. Para los amantes de la mitología clásica, es una aberración ver la utilización de personajes tan conocidos, en una historia que nada tiene que ver con los mitos que encumbraron a la civilización griega. Causa estupor ver cómo se valen de la representatividad de un personaje, para convertirlo en cualquier cosa, menos en lo que en realidad se conoce de él. La discusión sobre si la adaptación de un libro al cine puede o no desvirtuar la historia original, no se aplica en estos ejemplos; pues no se trata de realizar adaptación más o menos fiel de los mitos, simplemente cogen un nombre que la gente reconoce y lo introducen en un contexto completamente ajeno, sin querer adaptar al lenguaje audiovisual y a la narrativa contemporánea, los mitos sobre el personaje. Es más sencillo -y a la postre más eficaz-, atraer con el nombre, realizando un guión manido y simple, en donde incrustar escenas de acción desbordante con muchos efectos especiales, que es su especialidad. Es su producto, saben que tiende a funcionar: la gente va al cine a ver imitaciones de las películas que se hicieron famosas gracias a sus características originales, y mantienen el negocio de la industria cinematográfica.




Póster: "Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I"

Se ha publicado el póster promocional de la primera parte de la tercera entrega de "Los Juegos del Hambre", si, han oído bien, "primera parte", lo que significa que adaptarán el tercer libro de Suzanne Collins, en dos películas. Una moda actual, como ya ocurrió con la saga de "Harry Potter" o bien con la saga "Crepúsculo", o la más reciente con las cintas del Hobbit, que ni siquiera era una trilogía en sus inicios. Alargar el final de las sagas puede verse como un intento de mostrar con más detalle, la historia que narran los libros adaptados; pero tiene otro componente, el pecuniario, que, generalmente, lo único que consigue es alargar demasiado el producto y disipar el contenido de la narración, haciéndole perder fuerza y cohesión. Así pues, frustración de los espectadores o expectativas de ampliar taquilla el 21 de noviembre de 2014.
En cualquier caso, la noticia ahora es el nuevo póster de la siguiente película, "Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I". Quede aquí mostrado, un broche con forma de abubilla futurista con las alas extendidas y rodeada de llamas: